martes, 11 de agosto de 2009


La oferta monetaria es la cantidad de dinero que se encuentra disponible en la economía de un país; para medir la oferta monetaria se tienen en cuenta los billetes y monedas que se encuentran en circulación, así como el dinero depositado en las cuentas bancarias, el cual puede ser transferido fácilmente a través de cheques; sin embargo, estas no son las únicas formas de dinero que existen en una economía.

Activos financieros como las cuentas de ahorros y los certificados de depósito a término fijo (CDT) también se contabilizan dentro de la oferta monetaria y se conocen como “cuasi-dineros”. Las cuentas de ahorros te permiten guardar el dinero en una entidad financiera, recibir una tasa de interés, y retirar o depositar dinero cuando quieras.

Entre tanto, el CDT es un título que te da la entidad financiera a cambio de una cantidad fija de dinero que dejas guardada por un tiempo determinado, antes del cual no puedes retirarla. En el caso del CDT, la entidad financiera también paga una tasa de interés que generalmente es más alta que la de la cuenta de ahorros, y que compensa en parte la prohibición de retirar la plata antes del vencimiento del plazo pactado.

A pesar de que estos activos cuentan como dinero, tienen características diferentes al dinero en efectivo. Este tipo de diferencias hacen que la oferta monetaria se divida en varios grupos o agregados monetarios, y una de las principales características a la hora de clasificar los agregados monetarios es la liquidez, es decir, la facilidad que tenemos para convertir los diferentes cuasi-dineros en dinero en efectivo para las transacciones diarias. La liquidez implica que por ejemplo no podamos usar un CDT para comprar el pan del desayuno en la tienda de la esquina.

Los billetes y monedas son el activo con mayor liquidez dentro de la oferta monetaria, pues con ellos podemos ir a cualquier almacén a comprar lo que queramos; en cambio, cuando tenemos un CDT no podemos ir a comprar leche y pan con él, sino que debemos esperar que se venza el plazo por el cual fue constituido, ir al banco y redimirlo para poder tener el dinero en efectivo.

Los agregados monetarios más comunes son los siguientes:
M1: en este grupo entran los activos con mayor liquidez, es decir, los billetes y monedas que circulan en la economía y que utilizamos diariamente para hacer transacciones. Los depósitos en cuentas corrientes también hacen parte de M1, pues los cheques girados a cargo de estas cuentas tienen alto nivel de liquidez.
M1 = efectivo en poder del público + cuentas corrientes

M2: en este agregado se incluye M1 y los cuasidineros, es decir, instrumentos financieros que son los sustitutos más próximos del dinero. Algunos de estos cuasidineros son los depósitos de cuentas de ahorro y los certificados de depósito a término fijo (CDT).
M2 = M1 + cuasidineros

Estos agregados monetarios se pueden ampliar a M3 y así sucesivamente, incluyendo otros instrumentos disponibles en el sistema financiero como, por ejemplo, los títulos valores que emite el Estado. Como te puedes dar cuenta, a medida que aumentan los agregados monetarios, disminuye la liquidez de los elementos que los componen.